Fuera de Dios vamos por la vida dando vueltas sin sentido como en un carrusel, no vamos a ningún lado, aunque el mundo nos quiere hacer pensar que si.
En los tiempos en que vivimos actualmente, es común que cumplamos una jornada laboral o de estudios. Cada día nos levantamos muy temprano, nos alistamos, vestimos y salimos para llegar a nuestro destino. Pasamos varias horas en nuestro trabajo, universidad, colegio, escuela, etc. y luego de vuelta a la casa. Así porque el sistema en que vivimos lo ha dispuesto, ese día a día nos va dejando un sinsabor por la vida. Vivimos para trabajar y trabajamos para vivir, así no vivimos en realidad. El dinero, las responsabilidades, los compromisos hacen que no tengamos otra opción que estar enjaulados en ese sistema que nos han impuesto directa o indirectamente.
Bueno, pero no todo es malo. también hay momentos hermosos. Días alegres, metas alcanzadas que nos hacen sentir realizados. Sin embargo, estas alegrías duran muy poquito, son momentáneas, se esfuman.
Después de haber vivido muchos años así, no podría creer que así tenía que ser la vida: estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, envejecer y fin. ¿Como podría ser así?, ¿Se supone que hay un Dios que nos ama?. ¿Como puede querer que nos quedemos así, tan vacíos, con ese sinsabor por la vida?. En el momento en que llegaron todas esas preguntas a mi vida, vino algo nuevo: una búsqueda. Una búsqueda y un encuentro.
En ese encuentro con Jesús pude ver tan claro el panorama; la vida era un desierto, dura, seca y hostil. Sin embargo Jesús es el camino para salir del desierto y llegar a una meta que es el reino de Dios. El amor de Dios y sus planes eran como un oasis en medio del desierto, donde uno toma fuerzas para seguir caminando y avanzando. El mundo y lo que este ofrece es tan sólo un espejismo, algo falso que se desvanece. Cuando te das cuenta te encuentras en un gran abismo, sumido en el mismo lugar en el que estabas al inicio, sin saber como salir de allí. Una montaña de arena que se cae con el golpe más frágil.
Pero el camino del Señor es verdadero. En él la alegría no es momentánea, en él perdura, prevalece y se fortalece.
Hoy cada uno de ustedes decide como quieren vivir en este desierto, como quieren vivir la vida. Dando vueltas, atrapados en un espejismo, en un carrusel donde nada es verdadero y los días que pasan son iguales o guiados por Jesús y su amor caminando hacia el reino de Dios.



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