Vivimos en un mundo en el que cada vez le damos más importancia a las cosas que tenemos que a la persona que somos.
Hoy en día preferimos alcanzar el tan nombrado éxito que nos ofrece el mundo, donde si eres un empresario que tiene mucho dinero, una casa, un carro y un título lo tienes todo. Nada más lejos de la realidad, porque si no hay amor, paz y gozo en tu corazón de nada sirve todo lo que acumulas en el mundo. Llegará el día en que tengas que partir y de nada te servirá todo lo que hayas acumulado en la tierra. Como dice el Señor sabiamente en su palabra: "No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben".
¿Qué es lo que estás acumulando en tu vida? ¿Qué es lo que realmente importa para ser feliz?
La vida es una sola, no creas que la meta es el éxito y que en ese momento serás feliz. Cuando llegues allí te darás cuenta que la vida habrá pasado, que el momento de ser feliz fue el ayer. La felicidad esta en el camino, y es Jesús quien nos brinda la verdadera felicidad. Más bien empieza a acumular tesoros en el cielo, guarda cosas buenas en tu corazón, sé feliz en cada respirar, rodéate de personas a quienes amar y de situaciones que te permitan ayudar a otros y crecer como ser humano.
Muchos te dirán que necesitas cumplir ciertas metas para ser feliz y exitoso en la vida, pero recuerda que el hombre más exitoso es aquel que es feliz en cada latido de su corazón, aquel que tiene su corazón lleno de amor, aquel que tiene su corazón lleno de Dios.
Hoy te invito a buscar los tesoros del cielo, esos que Dios te quiere regalar en tu alma y tu corazón, esa paz que sobrepasa todo entendimiento, esa alegría que te llena en los momentos más adversos, ese amor que inunda todo tu ser...
Todo depende de ti y de lo que decidas amontonar, tesoros en el cielo o en la tierra, ser o tener...



