martes, 10 de marzo de 2015

Quién está detrás de la máscara?

Alguien realmente feliz es aquel que es amado por lo que es...


¿Cómo seremos felices si ni siquiera sabemos quienes somos? ¿Cómo queremos ser felices si no nos mostramos a los demás como somos, y los demás tienen una imagen falsa de nosotros? ¿Cómo queremos ser felices si no nos amamos a nosotros mismos y más bien nos convertimos en ese tipo de persona que nunca nos agradó?

Bueno pues yo estaba tras la máscara como muchos de ustedes hoy. Vivir escondidos tras una imagen falsa de nosotros mismos es una realidad muy común en nuestra sociedad actual, es triste ver cómo día a día vivimos de apariencias por querer ser aceptados por los demás. Sé que quitarse la máscara es difícil y requiere de un valor excepcional. ¿Cuántos de ustedes no buscan agradar a sus jefes, padres, amigos, compañeros, familia o su novio/a?. Creo que todos lo hemos hecho alguna vez, pero recuerda que tienes una sola vida para vivirla, así que vívela siendo tu mismo y lo que otros esperan que seas.



El problema real es cuando por agradar a otros perdemos de vista quienes somos, en ese punto en que es más importante el cómo nos miran las demás personas, que cómo nos miramos a nosotros mismos y cómo nos mira Dios. Es en ese punto cuando descubrimos que lo único que hay detrás de la máscara es soledad, tristeza y vacío, una realidad muy frecuente en nuestra sociedad. Nos preocupamos tanto por el exterior que olvidamos el interior, esas falsas costumbres y afectos que acaban destruyendo lo que es real en nosotros.

Descubrir quienes somos no siempre es el proceso más agradable porque tenemos que reconocer lo bueno y lo malo de nosotros. Pero quién no conoce lo bueno de sí, no puede compartir con los demás lo que es y quien no conoce lo malo, no puede trabajar para cambiar y crecer como persona. La mejor manera para conocernos es tomar un tiempo a solas, ser sinceros con nosotros mismos y con Dios. Sin embargo a veces es más sencillos ignorar de nuestros sentimientos y callar nuestra voz. Preferimos oír las voces de alguien más que la nuestra y pasamos largas horas en fiestas, el Internet o viendo la tele, llenando nuestra mente y corazón de cosas que no nos edifican.

Te reto a que esta noche antes de dormir en lugar de pasar largas horas en redes sociales hasta que el sueño te venza o hasta que te aburras, respóndete estas preguntas
¿Soy feliz con mi vida como la he llevado hasta ahora?
¿A qué le temo cuando no me presento ante los demás como verdaderamente soy?
¿Acaso he pasado mi vida mendigando el amor a medias de los demás?
¿Qué es lo que no me gusta de mí?
¿Acaso lo que no me gusta es malo, o es lo que otros dicen y creo que es así?

Pues hoy es el tiempo de descubrirte a ti mismo, de mirar lo bello/a que eres, de enamorarte de ti mismo, de ver que eres una persona como todas, tienes miedos, te duele enfrentar el rechazo de los demás, pero HOLA, TODOS TENEMOS MIEDOS, la diferencia es que algunos los enfrentamos, los encaramos y los superamos. No permitas que esos miedos no te dejen vivir y un día cuando ya sea demasiado tarde descubras que nunca supiste vivir, que tan solo exististe, que jamás nada te llenó el corazón e iluminó tu rostro, que jamás amaste hasta el límite, que sólo viviste de apariencias y arrepintiéndote.

Yo sé que enfrentarte a esos miedos no es tan fácil como suena. Déjame contarte quién cambió mi vida. Es triste como dije descubrirte y darte cuenta que eres infeliz, que has vivido tu vida mendigando el amor de otros, haciendo acto tras acto para alcanzar la aprobación del otro, que muchas de tus sonrisas fueron dibujadas y no reales, que aborreces en lo que te has convertido. Créeme lo sé, no es nada fácil, pero así se empieza: aceptando lo que somos, nuestros errores y equivocaciones. Eso es lo que Dios me hizo descubrir, que él me quería cómo yo era, con mi cuerpo imperfecto, con mis malas actitudes, con mi tristeza, con mi soledad, con mi resentimiento, con mi dolor, es ahí cuando por primera vez me sentí feliz porque era amada por lo que era, descubrir el amor de Dios cambió mi vida, me dio las fuerzas para aceptarme cómo era, no cambiarme sino pulirme. Dios me hizo ver que bajo esa máscara lo único que había logrado era acumular el dolor y el resentimiento, fue Dios quién poquito a poquito fue sanando mi corazón, cambiando ese dolor por alegría y ese resentimiento por perdón. 

Lo que más le gusta a Dios es que nos presentemos ante Él tal y como somos, sin esa máscara, que podamos decir: Señor, yo soy esa persona egoísta que sólo pienso en mí y en mis problemas. No soy capaz de ver más allá de mis narices, de ver el cansancio de mi madre, que sólo me importa mi comodidad y mi estatus social. Eso le encanta a Dios, porque sino hay sinceridad, sino aceptamos nuestros problemas, nunca los podremos superar y no podrá existir un verdadero cambio, pero ánimo, Dios quiere ayudarte, quiere cargar con tus problemas. Él dice dame tus problemas yo los cargo, yo quiero ayudarte a solucionarlos para que seas feliz..
Dios quiere sanarte a ti, a tu corazón, tu tristeza, tus miedos
El amor perfecto echa fuera todos los miedos y ese es el amor de Dios
Deja que el amor de Dios sane tu interior

Déjate llenar por el amor de Dios y empieza a VIVIR y no sólo existir
Cambia tu tristeza por alegría
Recuerda que el fingir que no hay problemas sólo es engañarte a ti mismo



Empieza amándote a ti mismo para que puedas dar amor a los demás 

Te recomiendo un par de canciones que nos recuerda que el amor de Dios es lo más hermoso que podemos recibir






No hay comentarios:

Publicar un comentario