lunes, 7 de marzo de 2016

Ser o tener

Vivimos en un mundo en el que cada vez le damos más importancia a las cosas que tenemos que a la persona que somos. 

Hoy en día preferimos alcanzar el tan nombrado éxito que nos ofrece el mundo, donde si eres un empresario que tiene mucho dinero, una casa, un carro y un título lo tienes todo. Nada más lejos de la realidad, porque si no hay amor, paz y gozo en tu corazón de nada sirve todo lo que acumulas en el mundo. Llegará el día en que tengas que partir y de nada te servirá todo lo que hayas acumulado en la tierra. Como dice el Señor sabiamente en su palabra: "No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben".

¿Qué es lo que estás acumulando en tu vida? ¿Qué es lo que realmente importa para ser feliz?

La vida es una sola, no creas que la meta es el éxito y que en ese momento serás feliz. Cuando llegues allí te darás cuenta que la vida habrá pasado, que el momento de ser feliz fue el ayer. La felicidad esta en el camino, y es Jesús quien nos brinda la verdadera felicidad. Más bien empieza a acumular tesoros en el cielo, guarda cosas buenas en tu corazón, sé feliz en cada respirar, rodéate de personas a quienes amar y de situaciones que te permitan ayudar a otros y crecer como ser humano.

Muchos te dirán que necesitas cumplir ciertas metas para ser feliz y exitoso en la vida, pero recuerda que el hombre más exitoso es aquel que es feliz en cada latido de su corazón, aquel que tiene su corazón lleno de amor, aquel que tiene su corazón lleno de Dios.

Hoy te invito a buscar los tesoros del cielo, esos que Dios te quiere regalar en tu alma y tu corazón, esa paz que sobrepasa todo entendimiento, esa alegría que te llena en los momentos más adversos, ese amor que inunda todo tu ser...

Todo depende de ti y de lo que decidas amontonar, tesoros en el cielo o en la tierra, ser o tener...

La vida un desierto y Jesús el camino

¿A quién no le ha pasado que se siente cansado y agobiado del día a día en el que vive? ¿Qué los días son iguales y parece estar atrapado en un círculo sin fin?


Fuera de Dios vamos por la vida dando vueltas sin sentido como en un carrusel, no vamos a ningún lado, aunque el mundo nos quiere hacer pensar que si.

En los tiempos en que vivimos actualmente, es común que cumplamos una jornada laboral o de estudios. Cada día nos levantamos muy temprano, nos alistamos, vestimos y salimos para llegar a nuestro destino. Pasamos varias horas en nuestro trabajo, universidad, colegio, escuela, etc. y luego de vuelta a la casa. Así porque el sistema en que vivimos lo ha dispuesto, ese día a día nos va dejando un sinsabor por la vida. Vivimos para trabajar y trabajamos para vivir, así no vivimos en realidad. El dinero, las responsabilidades, los compromisos hacen que no tengamos otra opción que estar enjaulados en ese sistema que nos han impuesto directa o indirectamente.


Bueno, pero no todo es malo. también hay momentos hermosos. Días alegres, metas alcanzadas que nos hacen sentir realizados. Sin embargo, estas alegrías duran muy poquito, son momentáneas, se esfuman.

Después de haber vivido muchos años así, no podría creer que así tenía que ser la vida: estudiar, trabajar, casarse, tener hijos, envejecer y fin. ¿Como podría ser así?, ¿Se supone que hay un Dios que nos ama?. ¿Como puede querer que nos quedemos así, tan vacíos, con ese sinsabor por la vida?. En el momento en que llegaron todas esas preguntas a mi vida, vino algo nuevo: una búsqueda. Una búsqueda y un encuentro. 

En ese encuentro con Jesús pude ver tan claro el panorama; la vida era un desierto, dura, seca y hostil. Sin embargo Jesús es el camino para salir del desierto y llegar a una meta que es el reino de Dios. El amor de Dios y sus planes eran como un oasis en medio del desierto, donde uno toma fuerzas para seguir caminando y avanzando. El mundo y lo que este ofrece es tan sólo un espejismo, algo falso que se desvanece. Cuando te das cuenta te encuentras en un gran abismo, sumido en el mismo lugar en el que estabas al inicio, sin saber como salir de allí. Una montaña de arena que se cae con el golpe más frágil.
Pero el camino del Señor es verdadero. En él la alegría no es momentánea, en él perdura, prevalece y se fortalece.


Hoy cada uno de ustedes decide como quieren vivir en este desierto, como quieren vivir la vida. Dando vueltas, atrapados en un espejismo, en un carrusel donde nada es verdadero y los días que pasan son iguales o guiados por Jesús y su amor caminando hacia el reino de Dios.

miércoles, 6 de enero de 2016

Los magos de Oriente

Debido a que hoy celebramos el encuentro entre los reyes magos y Jesús, quise escribir algo corto que nos ayude a reflexionar acerca de esta historia bíblica.


Al igual que los reyes magos cada uno de nosotros peregrinamos por la vida, tenemos momentos duros y como en el desierto a veces el peregrinar se torna difícil, perdidos en tinieblas y llenos de miedo. Sin embargo es la luz de esa estrella, que simboliza la luz de Cristo, la que da un sentido a nuestra vida y nos da un camino. 

Un camino al encuentro de Jesús, en el cual podemos encontrar dificultades como personas, viejas costumbres o nuestros propios pecados que nos apartan de Jesús. Así como cuando los magos se encontraron con Herodes. Pero si seguimos firmes en esa búsqueda tendremos el mejor de todos los regalos: un encuentro con Jesús.

¿Has tenido ya un encuentro con Jesús? ¿ Haz buscado lo suficiente? Sino, no te desanimes que Jesús te seguirá guiando con su luz

Y si has tenido un encuentro con Jesús ¿Sólo te le pasas pidiendo favores?. ¿Alguna vez le has llevado un regalo? ¿Qué le puedes ofrecer a Jesús en este día como lo hicieron los magos?

Bendiciones, y que sea la luz de Cristo la que guíe su camino...

jueves, 15 de octubre de 2015

Soñar tu vida o vivir tus sueños

Me pareció hermoso poder compartir este tema con todos ustedes, la verdad es que es muy fácil quedarnos como espectadores de la vida de las demás personas en lugar de ser actores de la nuestra.


Quise compartir esto porque por muchos años yo fui una espectadora, no tomé las riendas de mi vida y dejé que la vida pasará a mi alrededor. Todo fue debido a los problemas que me acechaban diariamente, para mí era más sencillo callar mi voz, mi mente y pretender que todo estaba bien.

Como una droga pasaba viendo historias en la televisión, historias que quisiera que fueran mías, pero no lo eran, me encantaba la constancia de los personaje, su manera de luchar y su pasión por la vida. Ahora después de algunos años, creo que admiraba a estos personajes porque eran actitudes que yo hubiera querido tener para mi propia vida.


De alguna manera las largas horas frente a la televisión, viendo historias que satisfacían mis sentidos y sentimientos, me llenaban el corazón y me ayudaba a no llorar por la verdad de mi vida.
Pero hay algo que siempre odiaba, el final de las historias, de la serie, del juego de vídeo. Me causaba una profunda tristeza, como si una parte de mí se hubiera ido con esos personajes. Hoy me doy cuenta que era a causa de que esos finales me hacían darme cuenta de que mi realidad era otra, que en mi realidad no había un final feliz o una meta alcanzada. Sólo una persona solitaria que pasaba sus horas frente a un televisor o una computadora.


Debo dar gracias, ya que fue Dios quién me sacó de esa oscuridad, conocer a Dios me levantó de muchas oscuridades, de muchos hoyos en mi vida. Este era uno de los hoyos en los que yo me había hallado por años.
Dios me dió la fuerza para dejar de soñar mi vida con aquellos personajes, soñar cosas grandes para mi vida. Es claro que soñar no es malo, pero sí sólo pasamos soñando, esos sueños no se harán realidad y no podremos vivir nuestros sueños.
Dios llegó a mi vida para levantarme de ese lugar frente a mi televisor y hacerme ver que había todo un mundo por recorrer, que en mi diario vivir tenía personajes más hermosos que aquellas historias, que habían personas reales y bellas por conocer.

Yo te invito a que no huyas más de tus problemas, que no los apacigües con esas historias de series o juegos de vídeo. Te invito a que dejes de soñar tu vida y empieces a vivir tus sueños. Empieza a ser el protagonista de tu vida, aquel que no se da por vencido, que lucha, que se enfrenta a todo y tiene la actitud para levantarse a pesar de las caídas.


Levántate y empieza a vivir, a vivir como nunca, a vivir en cada paso, en cada palabra, en cada mirada, en cada respirar. Dios será tu fuerza para levantarte de las caídas, Dios será el amigo fiel de tus viajes, de tu historia.

Es hora de que empieces a contar tu propia historia...


viernes, 2 de octubre de 2015

Las caídas que te levantan

Hoy me pareció hermoso compartir este tema con todos aquellos que quieran leer estos pequeños párrafos.
Creo que todos en diferentes circunstancias hemos estado en dificultades, atravesado momentos difíciles, solos o como familia. Lo cierto es que los problemas y las adversidades son parte de la vida. Son parte de crecer como seres humanos.


Caídas y problemas nunca faltarán, pero levantarse ante los problemas es de valientes, así que si has tenido un problema o ahora estás llevando un momento difícil, dale gracias a Dios. Porque Dios a través de ese problema quiere hacerte saber que Él está a tu lado y quiere hacer una mejor versión de ti a través de ese dolor.
Realmente las debilidades de hoy son las fortalezas del mañana, no temas enfrentar tus miedos y problemas porque un gran navegante se hace cuando ha navegado por grandes tormentas.


Sólo recuerda que Dios está a tu lado para hacerte salir triunfante, con buena actitud en el camino y con una sonrisa al final del viaje.

Así que deja de huir de tus problemas y aprende a confiar más en Dios. Mira como tu espíritu crece y aprende a volar.



Feliz viaje y que sea la mano de Dios la que te acompañe a navegar en medio de las tormentas y sea su paz la que te de la serenidad para atravesarlas…

miércoles, 12 de agosto de 2015

Por qué tengo que sufir?

Me pareció muy importante compartir este tema, ya que es una pregunta que todos en algún punto de la vida nos la hemos formulado. ¿Por qué a mí? ¿Por qué me pasan estas cosas si yo no he hecho mal a nadie? ¿Por qué tengo que sufrir?


El sufrimiento es algo que conocemos de toda la vida, cuando somos pequeños lo manifestamos con emociones simples, una caída que nos causa dolor, un grito fuerte de papá y mamá que nos hicieron sentir muy mal o alguna enfermedad. Sin embargo a medida que crecemos estas emociones se vuelven cada vez más complejas. Empezamos a conocer el dolor del corazón, a veces la perdida de un ser querido, dolor porque alguien nos dejó y traicionó, a veces nos sentimos solos y vacíos, tanto que nos causa dolor, problemas familiares en los cuales salimos heridos. Y no se queda ahí, empezamos a ver a nuestro alrededor y sufrimos por el dolor de los demás.

Sufrir es parte de vivir, no somos capaces de controlar todas las situaciones en nuestra vida y en el mundo que nos rodea. Lo cierto es que enfrentar el dolor y tener agallas para no salir huyendo es cosa de valientes, y la verdad en mi experiencia es algo que uno no lo logra sin la ayuda de Dios. Huir al dolor no es la solución porque uno no crece, ni madura, en cambio al enfrentar la situación uno puede crecer y ser mejor persona.


Hoy quise compartir mi experiencia del sufrimiento, y de cómo gracias a Dios ya no vivo en ese oscuro mundo del dolor y la tristeza. Hoy ese dolor me ha permitido crecer y ser alguien mejor. Tengo gracias a Dios la experiencia de enfrentarme al dolor sola con mis fuerzas y también con la ayuda de Dios.

Quienes hayan visto mis batallas desde fuera seguramente no lo noten, talvez sigan viendo la misma persona que lucha ante las adversidades y tiene una sonrisa. Sin embargo yo quién he vivido, sé que hay una gran diferencia, ya que antes todo lo que proyectaba era falso, en realidad me moría por dentro. Sin embargo la alegría que hoy proyecto es real.

Yo soy una de esas personas que conocí del dolor desde muy pequeña, no lo quise, pero vino a mí. A mi corta edad me enteré de verdades familiares dolorosas y terribles, esto me afectó mucho, hubo muchas personas involucradas y afectadas. Viví muchos años de mi vida llorando en mi habitación sin que nadie lo supiera. Cada vez los problemas crecían en mi interior, y en la adolescencia todos estos sentimientos de dolor, ira y resentimiento empeoraron. El suicidio era una de mis opciones en aquellos días. Recuerdo reclamar a Dios en llantos diciendo: ¿por qué me trajiste a este mundo? ¿por qué me trajiste para sufrir? y decirle: "Si me has traído para esto no quiero, mejor llévame pronto". Yo sabía que la vida no podría ser sólo dolor, debía haber algo mejor. Y así es, Dios es lo mejor. Él se valió de mi dolor para tomarme, conocer a Dios fue y es la mejor experiencia de mi vida. 

Ahora después de muchos años puedo dar gracias a Dios por ese dolor, porque eso me permitió conocerlo verdaderamente, jamás me arrepentiré de sufrir porque ese fue el medio para que yo lo conociera. Y si tuviera que vivir una y otra vez ese dolor por conocerlo lo haría. La llegada de Dios a mi vida ha sido darle el verdadero significado a mi presencia en este mundo, me ha traído la verdadera alegría y ha sido puente para mi salvación y la de mi familia.


Hoy debo decir que he vivido situaciones más duras que cuando niña y adolescente, sin embargo ahora ya no estoy sola para enfrentarme a esos sufrimientos, junto a Dios ya no he sufrido como en aquellos años. Además recuerda que Dios jamás te dará una carga que no puedas soportar. Hoy sé que donde abundó el dolor y el sufrimiento sobreabundó el amor y el consuelo de Dios.  


Entrega tus sufrimientos y dolores y sé testigo de las gracias que Dios quiere derramar sobre tí...

domingo, 24 de mayo de 2015

¿Dios o la añadidura?

¿Que es lo qué estás buscando? ¿A Dios o a la añadidura? Es una buena pregunta para examinar cómo estás por dentro. Para ver cuales son tus prioridades. ¿Qué andas buscando para tu vida? ¿Alguna vez le has dado algo de tu tiempo a Dios?, o pasas todos los días preocupado/a en tus problemas, en el trabajo, la familia.¿Siquiera has recordado que tienes un Dios que te ama y que te ha prometido todas estas cosas que andas buscando si primero buscas de Él?


Dios no te creó para que sólo busques las cosas del mundo, éstas cosas que no duran ni permanecen, que se acaban y la polilla las destruye. Estas cosas jamás te llenarán el corazón de verdad, no te harán verdaderamente feliz y no te traen la verdadera paz. Sólo Dios es capaz de darte ese regalo, si empiezas a buscar de su reino como lo dice en su palabra.

He podido observar a la humanidad, persiguiendo inútilmente cosas vanas, si bien es cierto todos buscamos el éxito, el conocimiento, las riquezas, tener estabilidad económica, una casa, construir una familia, un buen trabajo, estas son cosas que se pueden ir cuando menos lo esperemos. Y aún cuando las tenemos siempre hay algo que hace falta, si tenemos mucho anhelamos la alegría de las cosas sencillas, si tenemos poco envidiamos al que si tiene. La humanidad siempre está inconforme, nunca tiene lo que quiere y es porque nunca tiene lo que necesita. Siempre algo le hará falta y ese es Dios, así que para llenar lo que le falta por dentro busca llenarse de cosas por fuera.


No te preocupes, ya no te aflijas más por estas cosas. Tienes un Padre bueno que ha prometido darte lo que necesitas si buscas primero de su reino, así que si no has puesto a Dios en tu lista de prioridades, empieza a hacerlo y comprueba tu mismo cómo Él te da lo que necesitas. Dios te da las cosas eternas que permanecen y que nadie más te las dará, Él te trae su paz, te llena de amor, fe y esperanza. Él llena cada espacio de tu corazón para que jamás esté vacío y te da la verdadera felicidad, ya no busques más por fuera lo que siempre estuvo por dentro.


Confía en Él, espera y verás todo lo que tiene para darte, porque nadie jamás te amó ni te amará como Él lo hace...