domingo, 24 de mayo de 2015

¿Dios o la añadidura?

¿Que es lo qué estás buscando? ¿A Dios o a la añadidura? Es una buena pregunta para examinar cómo estás por dentro. Para ver cuales son tus prioridades. ¿Qué andas buscando para tu vida? ¿Alguna vez le has dado algo de tu tiempo a Dios?, o pasas todos los días preocupado/a en tus problemas, en el trabajo, la familia.¿Siquiera has recordado que tienes un Dios que te ama y que te ha prometido todas estas cosas que andas buscando si primero buscas de Él?


Dios no te creó para que sólo busques las cosas del mundo, éstas cosas que no duran ni permanecen, que se acaban y la polilla las destruye. Estas cosas jamás te llenarán el corazón de verdad, no te harán verdaderamente feliz y no te traen la verdadera paz. Sólo Dios es capaz de darte ese regalo, si empiezas a buscar de su reino como lo dice en su palabra.

He podido observar a la humanidad, persiguiendo inútilmente cosas vanas, si bien es cierto todos buscamos el éxito, el conocimiento, las riquezas, tener estabilidad económica, una casa, construir una familia, un buen trabajo, estas son cosas que se pueden ir cuando menos lo esperemos. Y aún cuando las tenemos siempre hay algo que hace falta, si tenemos mucho anhelamos la alegría de las cosas sencillas, si tenemos poco envidiamos al que si tiene. La humanidad siempre está inconforme, nunca tiene lo que quiere y es porque nunca tiene lo que necesita. Siempre algo le hará falta y ese es Dios, así que para llenar lo que le falta por dentro busca llenarse de cosas por fuera.


No te preocupes, ya no te aflijas más por estas cosas. Tienes un Padre bueno que ha prometido darte lo que necesitas si buscas primero de su reino, así que si no has puesto a Dios en tu lista de prioridades, empieza a hacerlo y comprueba tu mismo cómo Él te da lo que necesitas. Dios te da las cosas eternas que permanecen y que nadie más te las dará, Él te trae su paz, te llena de amor, fe y esperanza. Él llena cada espacio de tu corazón para que jamás esté vacío y te da la verdadera felicidad, ya no busques más por fuera lo que siempre estuvo por dentro.


Confía en Él, espera y verás todo lo que tiene para darte, porque nadie jamás te amó ni te amará como Él lo hace...